Viejas, Inadecuadas y Sobrepobladas – ¿Cuáles eran las condiciones de vivienda migrante que impulsaron el desarrollo de Bienestar?


Campo de trabajadores del campo en North Plains, 1966
Foto cortesía de: Ben Maxwell, Salem Public Library

En 1980, la Organización de Acción Comunitaria del Condado Washington condujo un estudio, titulado Estudio de Planeación de Vivienda Migrante, para examinar las condiciones de la vivienda agrícola migrante temporal, o “campos de migrantes”.

De 380 unidades, o “cabinas”, examinadas en 15 campos operados por productores ubicados en North Creek, el estudio reportó: “Virtualmente todas estas estructuras están envejeciendo y están mal equipadas o por debajo de los estándares de los códigos locales de salud y vivienda.”

La mayoría de los campos tenían 20 años y estaban construidos en “muelles de concreto o vigas de madera con una sola lámina de madera de triplay o cartón alquitranado cómo pared”, el estudio reportó. Las instalaciones de baño estaban localizadas en edificios separados o en el exterior y a menudo no tenían luz adecuada. La ventilación era deficiente. La sobresaturación de personas y falta de espacio era la principal preocupación: el estudio encontró que la ocupación promedio era de 5-6 personas en una unidad de 12 por 15 pies.

Entre finales de los 60 ‘s y mediados de los 70´s, un promedio de 3,000 trabajadores migrantes de temporada vinieron al Condado Washington de México o Texas y el Suroeste para recolectar las cosechas de temporada, incluyendo zarzamoras, fresas y pepinos. Se quedaron entre 3-6 meses. El programa Braceros creado durante la Segunda Guerra Mundial entre México y EUA trajo miles de trabajadores migrantes del campo a Oregon para trabajar cómo obreros agricultores y labraron caminos no oficiales para la mano de obra que continuaría bastante tiempo después de terminado el programa en 1947.

Un cuestionario entregado a los trabajadores del campo en Junio de 1980 e incluido en el estudio WCCAO arrojó que 66% de aquellos viviendo en los campos migrantes contestaron que las condiciones en Oregon eran peores que en los lugares de donde venían. Las respuestas sobre lo que podía ser mejorado incluían, “arreglar goteras en el techo, agregar un fregadero en la cocina, proveer inodoros en interiores, instalar ventanas de vidrio…”

Rosalia Ginsburg, una enfermera retirada que administraba servicios de salud a los trabajadores migrantes cómo parte del programa de acercamiento de Virginia Garcia por más de 30 años comenzando en los 70´s, recuerda su visita a los campos.

“Las condiciones de un campo no son las mismas que en otro, tal vez un poco mejores, pero siempre están muy llenas de gente”, decía Grinsburg. “Hay tres camas, llamémosle literas, rara vez con algo sobre lo que dormir, tenían que poner su propia ropa y pertenencias porque muchos de ellos no tenían colchones.”

Ginsburg habló en “Héroes de Vivienda: Los Primeros Años”, una celebración de 40 aniversario para Bienestar, que fue fundada en 1981 con la misión de proveer vivienda permanente para los trabajadores del campo y sus familias. Ella recuerda otro momento para la audiencia que capturaba el aislamiento y las condiciones inhospitables de los campos.

“La niña pequeña que alimentaba a su hermana bebé con una botella allí, totalmente sola en el campo migrante. Un gran campo migrante,” decía Grinsburg. “Ella estaba afuera en los escalones de la cabina, y dandole leche a la pequeña bebé.”

Hector Hinojosa, un co-fundador del Centro Cultural, Centro de Salud Virginia Garcia Memorial, y Salud de la Familia, también habló en el evento de narrativa del 40 aniversario sobre su experiencia en los campos migrantes.

“Era simplemente horrible, horrible para los estándares de hoy y nadie podría soportarlo más”, dijo Hinojosa. “De hecho, es por eso que la mayoría de los campos migrantes han sido cerrados porque el Departamento de Salud se ha dado cuenta que esto tiene que parar.”

Hinojosa nació en México y vino a Oregon para trabajar cómo obrero migrante, viviendo en los campos con su familia cómo adolescente.

“Tuvimos suerte, nuestro cuarto era de 14 por 14,” dijo Hinojosa en el panel de narrativa del 40 Aniversario de Bienestar. “Todos vivíamos en este cuarto de 14 x 14, que incluía la sala, el dormitorio, la cocina, el comedor…todo.”

El estudio WCCAO concluyó que había una necesidad inmediata de mejores y mucho más, vivienda para trabajadores migrantes, y una necesidad de rehabilitar las instalaciones de vivienda que recibían a trabajadores a lo largo de todo el año.

Fue justo durante este tiempo, a finales de los 70s y principios de los 80s, que los voluntarios de Bienestar comenzaron a abordar la necesidad de vivienda y servicios comunitarios Latinos. La primera comunidad construida por Bienestar y apoyada por residentes involucrados, iglesias, y organizaciones asociadas, fue Elm Park en 1983, después de una campaña librada contra la oposición al proyecto por residentes de Forest Grove.

Esta historia es traída a ustedes por Kaiser Permanente, LMC Construction, y Mark Schwing.

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